Enrique Encinas (1895-1971)




La Biblioteca del Hospital Victor Larco Herrera, toma como nombre Enrique Encinas, en honor al destacado neuropatólogo quien donó su colección personal a nuestra institución y cuyo material es la base de nuestro fondo antiguo. El espacio del que fuera su biblioteca y laboratorio, el “Servicio del Dr. Encinas”, es hoy el espacio de nuestra biblioteca institucional.


Según Javier Mariategui (1985; 35p.) Enrique Encinas fue como su hermano José Antonio, plecaro maestro, de noble cepa provinciana y de auténtica proyección mundial, de los más alquitarado que ha dado el país. Encinas, discípulo directo de Valdizan a quien debería su orientación clínica inicial, persistió en el ella no obstante la búsqueda de campo más próximo a su espíritu que desde muy joven anduvo en procura de realización más personal. Vinculado paralelamente al estudio de la biología andina, cristalizó su vocación neurobiológica y neuropatólogo al lado de los Vogt en Alemania y de Rio Hortega en España, cumpliendo una tarea de investigación paciente y rigurosa.


Por su excesivo autocriticismo dejó sin publicar observaciones sin duda originales al lado que su innata modestia lo indujo a dar a la estampa solo a unas contadas producciones de las muchas que su genio, en permanente hervor, producía en vigilias normales y forzadas, entre el dialogo con los alumnos y el refugio apacible consigo mismo con la solitaria compañía del violín. Se mantuvo siempre en la enseñanza de la Psiquiatría sucediendo, con título legítimo, a Honorio Delgado en la jefatura de la Cátedra en San Fernando y en la entonces recién fundada Universidad Cayetano Heredia.


Su cordialísimo porte, su tierno y desinteresado apostolado, dieron amparo y a liento a las inquietudes de generaciones de hoy calificados especialistas en varias disciplinas médicas, en las neurociencias particularmente. Su biblioteca y en especial su hemeroteca, exhibía lo mejor de la producción mundial en los idiomas fundamentales; a ellas accedieron hasta los más huraños en la búsqueda de la literatura especializada.

Puneño de origen, unía las mejores virtudes del aimara austero y la gesta y el desinterés quijotesco de la vieja tradición hispana.